Una buena hamburguesa

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El origen de la hamburguesa moderna tal y como la conocemos es sin lugar a duda los Estados Unidas de América. Innumerables evidencias sugieren que allí fue donde por primera vez dos rebanadas de pan y una porción de carne de ternera molida y prensada se combinaron como un bocata de hamburguesa y fue vendido a todos los públicos.  

Pero la hamburguesa ha ido expandiéndose desde los Estados Unidos al resto del mundo y evolucionando desde el concepto de hamburguesa de cadena de comida rápida a la hamburguesa gourmet que podemos encontrar en las cadenas de burger locales, en las cartas de los mejores restaurantes o en la carnicería de barrio. 

Pero cuál es el secreto para la elaboración de una buena hamburguesa gourmet?

Hay infinitas combinaciones de carnes o materias para hacer hamburguesas, pero en este caso nos vamos a centrar en la clásica por excelencia, la de ternera.

Los mejores elaboradores recomiendan utilizar una proporción de 70% proteína y 30% grasa. El mejor corte de la ternera para picar la hamburguesa es el Chuck, equivalente a la aguja, la espaldilla y la llana. Que la carne sea fresca y de calidad ayudará a marcar la diferencia.

Picar la carne con la mayor brevedad posible y pasar por un imprescindible pero breve proceso de amasado. El proceso de formado se tiene que hacer con una formadora de hamburguesas que evite el sobre procesado de la carne y la presión que se ejerce en las porciones, dando como resultado final unas hamburguesas con una textura tierna y jugosa.

El tamaño ideal de las hamburguesas más consensuado este alrededor de los 115mm de diámetro y entre los 150 y 180 gramos de peso, pero podemos encontrar en el mercado multitud de formatos para todos los gustos.